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Hacia un nuevo modelo de empresa

Juan I. Castillo Tello

juiscate@gmail.com 

RESUMEN 

Durante varias décadas, el mundo de los negocios se ha basado en los principios de teoría económica neoclásica. Hoy día surgen nuevos conceptos tales como “desarrollo sostenible”,  “responsabilidad” social corporativa (RSC)” o “partícipes[1]”.

Vamos a ver a continuación cómo estos nuevos conceptos en la mayoría de los casos difíciles de justificar desde un punto de vista neoclásico, están siendo además superados por nuevos conceptos y además son una consecuencia de las complejas interacciones entre los actuales contextos sociales, políticos, culturales y económicos.

Así el “nuevo paradigma de modelo de negocio” está evolucionando desde el concepto de “economía participativa” a un modelo “comunicativo y social” estrechamente relacionado con todos los sistemas que forman el entorno cambiante, globalizado y competitivo actual. 

ABSTRACT 

For several decades, business has operated according to the tenets of neoclassical economic theory. Nowadays it is rising new terms such as “sustainable development”, “corporate social responsibility” (CSR) or “stakeholder groups”. 

In this essay we will try to see how these new concepts can not be justified in terms of neoclassical economic and are being besides overcome by a new ones that arise from complex interactions among social, political, cultural, economic and natural environments.

The “new paradigm of business” model is evolving from the classical concept of “participant economy” to a “talkative and social” model closely related with all the systems that form the actual changing, competitive and global environment.

PALABRAS CLAVES 

Desarrollo sostenido, Responsabilidad social corporativa (RSC),  accionistas (“stockholders”), partícipes o grupos de interés (“stakeholders”), empresa ciudadana (enterprise citinzenship). 

INTRODUCCIÓN 

La teoría de la economía de la empresa está a la búsqueda y definición de un renovado modelo de empresa que esté basado en un nuevo paradigma y que incluya nuevos aspectos y variables que hasta el momento han pasado desapercibidos. Así podemos apreciar que hoy día surgen nuevos conceptos, tales como, “desarrollo sostenible”,  “responsabilidad” social corporativa (RSC)” o “grupos de interés”.  

En concreto y refiriéndonos a la responsabilidad social de la empresa, se ha pasado de hablar de los “stockholders” (o accionistas) a hablar de los “stakeholders” (o partícipes),  ampliando de esta manera  los colectivos que tienen una estrecha relación con la empresa a otros agentes distintos de los propios accionistas, tales como: empleados, clientes, proveedores, e incluso, competidores o entidades gubernamentales. (FONTRODONA, 1996:1378). 

EL NUEVO MODELO DE EMPRESA 

El modelo de empresa actual, al que hemos llamado “modelo stakeholder” o “modelo de partícipes”, tiene en consideración a  los llamados “grupos de interés”,  es decir aquellas personas o grupos sociales a quienes afectan de una u otra forma las decisiones o actuaciones de la empresa.

Desde nuestro punto de vista este modelo, aun suponiendo un avance significativo respecto al “modelo stockholder” o de accionistas, sigue mostrándose insuficiente para la nuevas exigencias del entorno económico globalizado y complejo de nuestros días. En este sentido STORMER (2003:9), ratifica la insuficiencia del modelo al manifestar que dicho modelo sigue considerando a la empresa de una forma “muy apresurada y superficial”.  

En consecuencia, podemos afirmar que el modelo no llega a responder de forma completa al concepto de “responsabilidad social corporativa (RSC)”, entendida como toda contribución activa y voluntaria de las empresas al mejoramiento social, económico y ambiental, (WIKIPEDIA, 2006).

Para conseguir una auténtica “responsabilidad social” de la empresa debemos ir más allá y redefinir el propósito de la empresa considerando no solamente sus interrelaciones con otros sistemas sino también con la propia naturaleza.  

No tomemos como base la teoría económica neoclásica, pues tendíamos que reconocer que todo lo que tenga valor debería justificarse económicamente. Adoptemos un  cambio radical, avancemos desde la teoría económica neoclásica a una nueva teoría que reconozca la complejidad e interdependencia entre el propio sistema de la empresa y los demás subsistemas que la rodean y con los cuales se relaciona íntimamente.  

LA EMPRESA CIUDADANA 

Todo ello, a nuestro entender debería facilitarse a través de escenario diferente que tenga en cuenta la voz de la crítica. A este planteamiento se adhiere FERNANDEZ FERNANDEZ (2006:2), al indicar que hay que someter a crítica el modelo mental, el paradigma de empresa; y añade: “abandonemos el paradigma de empresa con el que operamos, pasemos  de un “modelo mecánico-economicista” a otro más rico y complejo, tal como el que en el ámbito anglosajón se empieza a conocer como el modelo de la “empresa ciudadana-enterprise citinzenship”. Y continúa añadiendo que se trataría de ir más allá y buscar una evolución de los modelos de economía de empresa,  modelos que hablen mucho más de cooperación en lugar de competencia y que tengan como objetivo “conseguir una empresa socialmente responsable”.  

Tenemos que tener en cuenta que este nuevo concepto de “empresa ciudadana” abre a nuestro entender una nueva dimensión al  papel que debe desarrollar la empresa y como indica el profesor GARRALDA (2006:2), no se trataría de que la empresa olvidara el interés del accionista para dedicarse a mejorar las condiciones del resto de los grupos de interés, ni de que asumiera papeles idealistas que no le corresponden, sino que debe incluir nuevas referencias a contextos que son claves para su “sostenibilidad futura”. Y añade a continuación que dichos contextos deben estar basados en parámetros atribuibles a los países en los que se opera, específicos de los sectores donde se compite.

Hemos de agregar que además hay que ir un paso más adelante y los contextos y principios de la empresa moderna, tendrían que ser inherentes al propio tejido social local, es decir, deberían responder y adecuarse a la propia esencia cultural y la realidad económica de los “grupos sociales” de los pueblos y colectivos donde la empresa desarrolla su actividad.  

Centrando nuestra atención en el objetivo que nos ocupa de buscar un “nuevo modelo de empresa”, el resultado perseguido sería suministrar un modelo para poder realizar un profundo análisis estratégico que incluya la “responsabilidad corporativa” (más allá de su componente de comunicación), como base para la selección de las acciones que debe perseguir la empresa, pero no queremos dejar de añadir a lo anterior que resulta esencial que dichas acciones tengan una gran componente de “responsabilidad social”. 

Ahondando pues en este concepto de responsabilidad social corporativa y retomando las palabras del propio FERNANDEZ FERNANDEZ (2006:2), socialmente responsable” no significa sólo cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino ir más allá de su cumplimiento, avanzando voluntariamente hacia nuevas exigencias. En el fondo, añade, se trata de aspiraciones éticas, de propuestas axiológicas, de requerimientos morales que no resultan, sin embargo, menos importantes o incluso decisivas para la supervivencia de la propia empresa en un entorno tan cambiante, globalizado y competitivo como el que nos toca vivir.

NUEVAS IDEAS, VIEJOS PENSADORES

Por último, hemos de tener en cuenta que en la búsqueda de este nuevo modelo conceptual de empresa, no solamente están influyendo las nuevas corrientes de opinión sino que incluso los teóricos economistas clásicos ya apuntaban prácticamente desde el mismo momento del nacimiento de la revolución industrial, la necesidad de que la empresa incorpore a sus metas y objetivos una amplia componente social.  

Tal es el caso de Peirce[1] uno de los grandes teóricos de la economía clásica del Siglo XIX, considerado el fundador del pragmatismo y padre de la semiótica moderna, cuyas ideas relativas al modelo de empresa, adquieren en nuestra época y desde nuestro punto de vista plena vigencia. 

Este gran filósofo y científico ya apuntaba el camino que a nuestro parecer quizá deba seguir la moderna teoría económica en la que ha de basarse el nuevo modelo de empresa.

En este sentido, no podemos dejar de mencionar algunasde las  ideas de Pierce, ampliamente recogidas y comentadas por FONTRODONA (1996:1369-1382) quien afirma que según Peirce, los hombres de negocios están lejos de regirse por una actitud científica, puesto que al estar ocupados en los ‘asuntos vitalmente importantes’ carecen de los principios necesarios para dedicarse a los ‘realmente importantes’.  

A nuestro juicio, es conveniente además tener en cuenta que ya incluso desde aquellos primeros momentos de gestación del capitalismo,  no tardó la economía en darse cuenta de la gran dificultad de someter toda la realidad al dictado de la ley de la oferta y la demanda y así Peirce señalaba certeramente cómo los economistas eran ya conscientes de las limitaciones de su modelo y tenían que reconocer que la sociedad no puede existir solamente sobre la base de lo que él llamaba una avaricia inteligente. 

En la componente social del modelo empresarial del Siglo XXI, tenemos que manifestar que los principios éticos juegan un papel determinante. En este sentido, creemos oportuno señalar que para Peirce la riqueza material no era en ningún caso el ideal y que la economía como ciencia práctica, debía de recibir  los principios de actuación de las ciencias normativas, tales como la lógica, la estética y la ética, esta última como parte de la filosofía que más relación tiene con las ciencias prácticas. (FONTRODONA, 1996:1374-1375).  

CONCLUSIONES

En la empresa del siglo XXI existen problemas profundos que se escapan a la acción personal, y que en la mayoría de las ocasiones obedecen a causas sistémicas, ubicadas en el nivel de unas estructuras en muchos casos injustas.

Su resolución, dada su naturaleza interna y consustancial al propio modelo de empresa, pasaría a nuestro entender por modificar este en base a un “nuevo paradigma” que incluya nuevos contextos, aspectos y variables más acordes a la nueva realidad económica y a la situación de los movimientos sociales. 

La realidad es que el nuevo modelo de empresa, está aún por concluir y sobre todo, y una vez establecido, deberá ser aceptado por el tejido empresarial. No obstante, en lo que sí coinciden los más entendidos autores y expertos de la economía y ética de empresa moderna es que se encuentra en pleno debate y desarrollo, se basa más en “cooperación” que en “competencia”, tiene en cuenta la interrelación de la empresa con otros sistemas y con la propia naturaleza y, por último, debe “conseguir una empresa socialmente responsable”. 

Con la esperanza de haber arrojado algo de luz sobre la situación actual de la constante investigación del “modelo ideal de empresa”, no queremos dejar de añadir que consideramos de vital importancia que la empresa vaya más allá de la búsqueda del propio beneficio, adecuándose al tejido social y teniendo en cuenta la esencia cultural y económica de los “grupos sociales” locales, algo sin duda cada vez más importante y decisivo para conseguir un crecimiento sostenido y asegurar la supervivencia de la propia empresa.   

BIBLIOGRAFÍA  

STORMER, F. (2003): Making the shift: Moving from “Ethics Pays” to an inter-systems model of business. Journal of Business Ethics. 

FONTRODONA F., J. (1996): El ‘evangelio de la avaricia’: Peirce y la dirección de empresas.   

WEBGRAFIA  

Búsquedas realizadas en Junio 2007

WIKIPEDIA.: C.S.: Pierce

http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Sanders_Peirce

WIKIPEDIA. : R.S.C. (Responsabilidad Social Corporativa).

http://es.wikipedia.org/wiki/Responsabilidad_social_corporativa 

FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, J. L. (2006): Ética, Responsabilidad Social y Modelos de Empresa. http://www.eticaed.org/ticaResponsabilidadSocialyModelosdeEmpresa1.pdf.

GARRALDA, J. (2006): La empresa ciudadana como Utopía.

http://corporateresponsibility.blogs.ie.edu/archives/2006/07/la_empresa_ciud_1.php


[1] Charles Sanders Peirce nació en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos de América (10 de septiembre de 1839 - 19 de abril de 1914) y fue un filósofo, lógico y científico estadounidense. 


[1] Se conoce por “stakeholder” o “partícipe” a toda persona física o jurídica (empleados, accionistas, inversores, clientes, …) que de forma directa o indirecta es afectada por toda acción o actuación de una empresa. Es un concepto ampliamente aceptado que fue desarrollado en 1908 por R.E. Freeman