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De Julian Jesús Martinez Lopez: Sobre el artículo de Giroux, Henry A.: “Teorías de la reproducción y la resistencia en la nueva sociología de la educación: un análisis crítico.”, in “Cuadernos políticos”. México, Era, 1985, pp. 36-65 (artículo contenido en “Materiales” del curso del profesor Aparici).
Sobre el artículo de Giroux, Henry A.: “Teorías de la reproducción y la resistencia en la nueva sociología de la educación: un análisis crítico.”, in “Cuadernos políticos”. México, Era, 1985, pp. 36-65 (artículo contenido en “Materiales” del curso del profesor Aparici). Por Julian Jesus Martinez Lopez.
Básicamente, voy a hacer una presentación, tal como yo he entendido el artículo, y espero, que por medio de ”posts” vayamos añadiendo comentarios y/o aplicaciones y/o críticas
Giroux, uno de los fundadores de la pedagogía crítica, nos sitúa en la última parte del texto ante uno de los conceptos claves de dicha pedagogía: el de “resistencia”. Antes, coloca la pedagogía crítica en relación a otras teorías de análisis social (aplicables y aplicadas a la educación) que, como la propia pedagogía crítica; también tienen raíces marxistas, no obstante marca la diferencia respecto a dichas teorías, a las que denomina “teorías de la reproducción”. Éstas son tres, a saber: la teoría del modelo económico-reproductor (cita varios autores, de los cuales el que yo conozco más es Louis Althusser); la teoría del modelo cultural-reproductor (cuyo representante más conocido es Pierre Bourdieu); la teoría del modelo de producción hegemónico-estatal (que arranca del clásico marxista Gramsci, y tiene a Poulantzas, entre otros, como importante representante).
En todos estas teorías analiza Giroux las categorías que les sirven de base, especialmente en la aplicación de sus análisis a las instituciones educativas. Para los teóricos “económicos” la escuela reproduce y fomenta las divisiones del mundo económico y laboral capitalista: por medio de un “currículo oculto” forma a los jóvenes en esas divisiones y diferencias: aceptando el esquema de la dominación capitalista. En el caso del modelo cultural-reproductor, el análisis se fija más en la cultura dominante que en la estructura económica y laboral; se ve a la escuela como una reproductora que refleja y potencia los “habitus” o pautas culturales que están ya en la sociedad, bajo el dominio de las clases hegemónicas. Por último, en el caso del modelo de reproducción hegemónico-estatal se analiza la función del estado y de las instituciones públicas como rectoras y organizadoras de la educación, una educación que el estado, bajo la insoslayable fuerza del capital, dicta y marca a beneficio del mantenimiento del orden clasista del capitalismo.
En todos los modelos analiza Giroux ciertos inconvenientes. Yo me centraré en el que creo que es el inconveniente común más importante y que da lugar, después, a que Giroux presente su modelo, “no reproductor”, de análisis “de” y “desde” la “resistencia”. Giroux ve en todas estas tres teorías un exceso de determinismo, un exceso de “funcionalismo” y un pesimismo basado en una idea de inexorabilidad que hace que las clases sociales (y ello es nefasto para las clases dominadas) estén determinadas o/y por la estructura económica, o/y por pautas culturales hegemónicas o/y por las estructuras políticas y administrativas. En ningún caso se le concede demasiada importancia, o toda la importancia que piensa Giroux se le debería conceder, a la capacidad crítico-reflexiva de las clases sociales dominadas; así, en el caso de la educación, Giroux piensa que los alumnos (y los padres, y los profesores) elaboran, consciente o inconscientemente, estrategias de resistencia, y que deben ser analizadas por el estudioso; y además, dado que la teoría, desde la tradición marxista, ha de estar comprometida con la emancipación social, el teórico y el investigador han de comprometerse con dicha emancipación.
Por tanto, no es cierto que haya una reproducción, una reproducción mecánica y determinista del mundo de la economía y del trabajo, del mundo cultural y del mundo político capitalista en la escuela: la escuela es una realidad en conflicto, hay fuerzas que se oponen dentro de la misma escuela, que se resisten a “reproducir” un orden previamente dado desde los diferentes ámbitos de la sociedad. Pero es que, además, hay que añadir que también existen en el estado, en la cultura y en el ámbito económico-laboral dichas resistencias y conflictos, Giroux resalta que para estudiar la escuela hay que tener en cuenta la realidad total del estudiante en la que la escuela no es una burbuja en la que esté inserto, sino que es un lugar en el que interactúan individuos con sus vivencias sociales, familiares, sus vivencias con los mass media, etc.
El analista ha de estudiar las “resistencias”, y saber interpretarlas, dado que también las resistencias son conflictuales, y a veces pueden encerrar todo lo contrario a una “resistencia” al orden social establecido; pone el ejemplo de las muchachas que se visten provocativas en oposición a las instrucciones de un centro escolar o a los muchachos que se muestran contestatarios y rebeldes con sus actitudes o comentarios en el aula , en principio puede parecer que su situación es de resistencia a un orden dictado desde la estructura social, pero realmente, y en el fondo, están reproduciendo los papeles de género que su sociedad más estima: los papeles de la mujer “atractiva” y pasiva, y del hombre “atrevido” y activo.
Espero que en sucesivos comentarios y relecturas, y/o cotejándolo con otros artículos vayamos profundizando más en las interesantísimas cuestiones que aparecen en este artículo.
Hasta pronto. Julián Jesús Martínez López